whatsapp, ¿qué me da y que me quita?

 

A día de hoy es incuestionable que Whatsapp se ha colado en nuestra vida y todo apunta que para quedarse... Lo que empezó como un sistema de mensajería instantánea gratuito y muy goloso por su sencillez de uso, se ha convertido en muchos casos en el sustituto de la comunicación entre las personas.


Soy usuaria de whatsapp a diario y me parece un excelente medio para resolver según qué tipo de comunicaciones. Sin embargo, por mi actividad profesional y mi experiencia personal me doy cuenta que existen ocasiones en el que un uso inadecuado del whatsapp o un abuso de éste lo convierte en un generador de malentendidos y conflictos en la comunicación.


Lejos de dar consejos a nadie, me gustaría lanzar una pregunta e invitar a la reflexión:


¿Qué te da el whatsapp y qué te quita?


En mi vida profesional me permite resolver situaciones como dar cita a mis pacientes/clientes de forma cómoda y rápida, conocer la disponibilidad de una persona para mantener una conversación telefónica, avisar de un imprevisto de forma rápida y eficaz, realizar seguimiento puntual de algún aspecto concreto con un paciente/cliente, entre otros.


También me ofrece la posibilidad de tener contacto con personas que no veo con frecuencia o con grupos de una forma sencilla y rápida.


El denominador común de estas situaciones es la brevedad del mensaje y su simplicidad. Se trata de preguntas concretas con respuestas concretas.


El problema se complica cuando deseamos mantener una conversación larga o confundimos el whatsapp con una conversación telefónica o presencial.


ATENCIÓN: Hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe y con las interpretaciones de lo que se lee, ya que nuestro mensaje no está acompañado de la comunicación no verbal como puede ser la gestualidad, tono de de voz, mirada,…etc que completan nuestro mensaje. ¿Cuántas veces has escrito algo con una intencionalidad y el receptor lo ha recibido dándole otra interpretación o viceversa? Supongo que más de una vez. A pesar que los emoticonos ayudan a condimentar la conversación con esa "chispa emocional" sigue siendo insuficiente. Nada podrá sustituir una conversación cara a cara o si mucho me aprietas telefónica.


Y, ¿qué me quita el whatsapp? Cuando me planteé esta pregunta descubrí que me quitaba más de lo que yo creía y desde ese momento decidir tomar el control de la situación y gestionar de forma adecuada el uso de este buen instrumento. Porque la culpa no es del whatsapp sino del uso que hacemos de él.


En todo este análisis también incluí a las personas de mi entorno y me di cuenta de cuánto me molestaba que usaran el whatsapp mientras estábamos juntos. Cuanto tiempo desperdiciado e irrecuperable! Y lo hago extensible también a las personas que viven conectadas a la tablet. 


La vida pasa. Minuto a minuto, segundo a segundo y es importante saber en qué inviertes tu tiempo.


Yo, ya lo sé! ¿Y tú?


Gracias por tu atención y ahora te animo a dejar tus comentarios.







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Comentarios: 4
  • #1

    Marga (martes, 03 febrero 2015 16:59)

    Bueno, hoy tengo citada a una amiga de mi hija para cantarles la caña a las dos juntas. No medimos y más los jóvenes el daño que podemos hacer con un comentario rápido ni como lo puede recibir el otro fuera de contexto. Amén del tiempo perdido.
    Bien utilizado es una joya. Mal usado una bomba de relojería.

  • #2

    merce espinosa (miércoles, 04 febrero 2015 01:12)

    a mi el whatsap me da más que me quita. Tengo a mi hija en Paris y a mi hijo en. Saarbrüken. Las "conversaciones"espontaneas que mantenemos a diario, en grupo, me alegran el dia y es un vinculo emocional que nos ayuda a llevar la distancia.
    Es cierto que en algunos momentos utilicemos de manera inadecuada esa magnifica herramienta pero es que los humanos tenemos tendencia la las adicciones y en eso hay que "darse cuenta" y como bien dices, tomar las riendas de su uso.
    Por otra parte la inmediatez de la herramienta nos impide trabajar esa competencia tan limitada hoy en dia, la paciencia.

  • #3

    Rafa (miércoles, 04 febrero 2015 10:29)

    Excelente reflexión. En mi caso, llegó el día en que descubrí que Whatsapp empezaba a dirigir mi vida, como suena. Cada vez que sonaba la campanita atendía los deseos del emisor. Total una perdición. Decidí quitar todos los sonidos de esta bendita aplicación así como las notificaciones, globos y demás artimañas que utiliza para llamar nuestra atención.
    Ahora lo consulto periódicamente, cuando tengo disponibilidad o cuando considero que debo mirarlo. Las personas más próximas, mi familia especialmente, lo saben y si quieren contactar conmigo de forma urgente ya saben que deben llamarme.
    Eso sí, lo usamos para compartir chistes, cosas graciosas y cualquier cosa que no requiera de urgencia. Hasta tenemos un grupo para la lista de compra que va de fábula.
    Como bien dices Carme, la herramienta es genial, siempre que la utilicemos de forma responsable.

  • #4

    Carme Brit (lunes, 09 febrero 2015 13:31)

    Muchas gracias, Marga, Merce Espinosa y Rafa por vuestros comentarios.
    Un cordial saludo,